La misma sonrisa que tenías la primera vez que te vi en el aeropuerto, la primera vez que te vi fuera de la pantalla y es que la puta distancia nos tiene tenía hechos una mierda. Aunque yo me mantenía a flote con un solo "buenas noches" tuyo. Allí estabas tú, con tu vestido blanco y tu chaqueta de cuero, perdida entre la gente en aquel aeropuerto de Nueva York. Corrí hacia ti esquivando personas emocionadas por la llegada de los pasajeros, dejándome llevar por la ilusión de abrazarte por primera vez. Tu preciosa sonrisa amplia y brillante fue lo ultimo que vi después de embestir contra ti. Y en verdad, lo siento mucho, no me percaté lo bruto que estaba siendo, solo quería abrazarte, sentir que todo estaba bien, cumplir ese sueño que hace unas horas era tan lejano y entonces... entonces estabas tan cerca que podía oler el dulce aroma a fresas de tu pelo y oír tu vocecilla susurrando un "por fin" en mi oreja (ya sabes que me vuelve loco que me susurres al oído). Felicidad en estado puro. Como cuando te di el primer beso ¿Te acuerdas? Estaba nervioso y tu también lo estabas, al fin y al cabo, los dos sabíamos que este romance era absurdo pero a veces los amores más inesperados son los más bonitos. Te necesitaba, me salvaste. Fue el primer viernes juntos y después de vagar por el centro de Nueva York con toda esa gente, decidí enseñarte mi rincón favorito. Tan solo era la azotea de el edificio desde cual se veían todas las luces de la ciudad (ninguna nunca iluminaría mi vida igual que tus ojos) desde cual yo miraba las estrellas y pensaba que tan solo 6 horas después tú verías la misma estrella. "Y es que no vivimos ni si quiera vivimos bajo el mismo cielo, nena", tú te reíste y pasaste de estar de 5.572 km de mi, a estar a 2 centímetros de mi boca. No pude resistir la tentación y... en fin, te besé y te arranqué esa preciosa sonrisa de la boca para dejarte otra más fuerte, más bonita, más "no sabes cuanto tiempo he estado esperando esto". Y yo no sé que voy a hacer cuando te vayas, ya que con un solo "buenas noches" por teléfono no me mantendrá a flote esta vez, después de dejar tu aroma en mis sabanas. Ahora quiero que sean buenas noches de verdad y que tú duermas (tal vez algo más) a mi lado para que lo primero que vea al despertarme sea tu sonrisa.
Uau, 5.572 km son bastantes...
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