sábado, 12 de abril de 2014

“De qué sirve ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan”.

(¿Música? *clic*)

LUCIE.

Merci, au revoir.

Cerré la puerta del aula cuidadosamente con una misma sonrisa de siempre en la cara.

Y entonces, una oleada de gente se abalanzó sobre mí. 
No sobre mí, pero casi. Estas situaciones seguían poniéndome nerviosa, seguían dándome ganas de gritar y romper el tiempo como si fuera cristal… pero poco a poco conseguí controlar ese impulso.
Eso sí, me ahogaba entre la gente, entre los susurros en un idioma que sonaba a poesía pura. 

Sin darme cuenta, estaba siguiendo a la multitud hacia la salida, hasta que alguien me agarró con fuerza el brazo y, como un náufrago desesperado por salir de aquella tormenta, me dejé llevar.

Un rayo a la memoria me golpeó, y cuestión en un nano-segundo me di cuenta de que el chico que estaba a un palmo de mis narices era el mismo chico que con solo apoyarse en el mismo piano que yo, con su silbido aireado tarareando, fingiendo saber lo que estaba tocando, me hacía temblar descontroladamente. El mismo chico que un día miraba hacia la nada y te ignoraba y el otro día se reía con su risa dulce y entrecortada, era el mismo chico que tenía delante en ese mismo instante, tornando sus dedos sobre mi brazo, con fuerza. La misma línea marcada de su mandíbula, adornada con 3 lunares que siempre soñé con trazar a besos algún día, la suave forma de sus labios...
Luz. Sombras. Colores de un mismo tono que pasan a toda velocidad en sentido contrario. Mis pulmones se quedan sin aire.

Excusez-moi, ¿Lucie? ¿eres tú?

El mismo chico perteneciente al pasado que intento olvidar.

Corre, no mires atrás, corre.

Me zafo, más bien deslizándome sin brusquedad alguna de su brazo y avanzo por el primer pasillo que veo. 

Mierda, mierda, mierda.

Me doy la vuelta y veo que me está siguiendo y sigo corriendo a contra corriente de la gente.

Me grita algo, pero no logro entenderlo porque para entonces ya voy demasiado rápido.


Maldita asma.

Tomo la primera desviación y me siento en uno de los bancos que están por fuera de las aulas, tratando de respirar, de encontrar el aire que se me ha perdido por el camino. 

Tras miras en todas las direcciones descubro que él ha desaparecido de mi vista.

Con toda esta movida voy a llegar tarde y van a preocuparse, me digo a mí misma, así que me levanto e intrépidamente pienso en buscar alguna otra salida, no me gustaría tener otro encuentro con él.

Justo al levantarme una figura alta se apoya contra la pared, dejándome a mí atrapada entre sus brazos. El poco aire que me quedaba lo pierdo directamente y siento que no soy capaz de respirar, ya que si me muevo unos centímetros existe la posibilidad de que el impulso haga que mis labios acaben todavía más cerca de los suyos. Sus ojos marrones se clavan en los míos y descubro reflejos ámbar en lo más hondo de su iris. 

No voy a hacerte ningún daño.susurra con la tranquilidad de siempre, mirando hacia los lados, como si temiese que alguien pudiese verle conmigo. 

No más del que ya me has hecho, segura.

Ahora sí que te molestas en reconocerme... —trato de esconder la rabia con la indiferencia mirando hacia un lado también, con asco. No quiero probar su venenosa respiración, aunque lo estoy deseando tan fuerte que me desgarra por dentro.

Se aparta un poco, pero me pone la mano en la barbilla y la atrae hacia su cara, mi corazón latiendo a una velocidad impresionante.

¿Por qué desapareciste sin más, Lucie? 

1 comentario:

  1. Maniobras de escapismo,
    se convierten en refugios o salidas
    por donde escapar.

    Echaba de menos a Nerr, y a su bonito chocolate amargo y un café. Ya sabes lo que pienso del diseño.
    Pero esto.. Esto sí que es bonito, y más, si lo primero que te encuentras, es esa frase, como título de entrada, ya me entiendes. Luego llega la sorpresa de Amelie, y el `joder, estos cinco meses le han venido más que bien a Nere.´

    Yo, lo dejo en el aire.
    Ya lo sabes aw.

    Y eso, que este blog, se convertirá (o eso creo) en mi refugio o salida por donde escapar.
    (Ha sido lo mejor, verlo renacer, después de confiar tanto en las palabras aquí escritas.)

    Cartas con olor a vainilla,

    Moon.

    ResponderEliminar